Selección frutos secos

Prevenir el desperdicio alimentario: cada recurso cuenta

29 Sep, 2026

Selección frutos secos

Cada alimento que se desperdicia representa mucho más que un producto que no llega a consumirse. Detrás hay materias primas, agua, energía, recursos naturales, procesos productivos y logísticos, y el trabajo de muchas personas.

Prevenir el desperdicio alimentario es, por tanto, uno de los grandes retos de la cadena alimentaria. También es una cuestión directamente relacionada con la eficiencia, la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos.

Los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación muestran que en 2025 los hogares españoles desperdiciaron 1.101,8 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas. El volumen se mantuvo prácticamente estable respecto al año anterior, con un incremento del 0,4 %, mientras que la tasa de desperdicio continuó en el 4,1 %. A largo plazo, sin embargo, la evolución es positiva, ya que el volumen desperdiciado es un 11,6 % inferior al registrado en 2021.

Fuera del hogar, la situación también se mantuvo estable. En 2025, el volumen desperdiciado aumentó un 0,3 %, mientras que la tasa de desperdicio permaneció en el 0,7 % de lo consumido. Además, la proporción de personas que desperdiciaron alimentos fuera de casa descendió 2,3 puntos porcentuales respecto a 2024.

Estas cifras permiten dimensionar un problema con consecuencias ambientales, económicas y sociales. También muestran la importancia de actuar a lo largo de toda la cadena de valor.

La prevención comienza en nuestros procesos

En Importaco entendemos que la mejor forma de gestionar el desperdicio es evitar que llegue a producirse. Por eso, la prevención forma parte de nuestra manera de trabajar y de nuestro compromiso con la eficiencia de los procesos.

A lo largo de nuestra actividad identificamos los puntos en los que pueden producirse mermas, analizamos sus causas y buscamos medidas que permitan reducirlas.

Una adecuada planificación de la producción y la demanda ayuda a prevenir situaciones de sobrestock u obsolescencia. También es importante mantener unas condiciones de almacenamiento adecuadas para conservar correctamente las materias primas y los productos.

En el ámbito productivo, trabajamos para optimizar los arranques y paradas de las líneas, los cambios de formato y los distintos parámetros de producción. La mejora continua de estos procesos contribuye a aprovechar mejor los recursos disponibles.

La detección temprana de incidencias es otro aspecto clave. Analizar cada caso y valorar las alternativas antes de descartar un producto permite evitar pérdidas innecesarias, siempre dentro de nuestros estándares de calidad y seguridad alimentaria.

Estas son medidas que responden a una misma forma de entender la producción: aprovechar mejor los recursos desde el inicio del proceso.

Aprovechar antes que desechar

Incluso cuando se aplican medidas de prevención, hay situaciones en las que no es posible evitar por completo la generación de excedentes. En esos casos, buscamos preservar al máximo el valor del producto, priorizando su redistribución para el consumo humano.

En línea con la jerarquía de prioridades establecida por la Ley 1/2025, colaboramos con Naria para mejorar la gestión y trazabilidad de nuestros excedentes y facilitar su canalización hacia entidades sociales. A través de esta y de otras iniciativas de donación, hemos destinado hasta la fecha más de 46.000 kilos de frutos secos y más de 351.000 litros de agua a entidades sociales.

Cuando la redistribución no es viable, analizamos otras vías de aprovechamiento que permitan mantener los recursos dentro de la cadena durante el mayor tiempo posible.

Nuestro objetivo es actuar en cada etapa con un criterio claro: prevenir el desperdicio y, cuando este no pueda evitarse, encontrar la alternativa de aprovechamiento más adecuada para cada producto.

Cadena de frutos secos

Medir para seguir mejorando

Para reducir el desperdicio, también necesitamos conocer dónde y por qué se produce.

La medición permite identificar las principales pérdidas, analizar su evolución y valorar la eficacia de las medidas implantadas. En este proceso, la coordinación entre diferentes áreas es fundamental para detectar oportunidades y poner en marcha acciones de mejora.

El objetivo no es únicamente reducir una cifra. También consiste en entender qué está provocando cada pérdida para poder actuar sobre sus causas y evitar que vuelva a producirse.

Los informes publicados en 2025 recuerdan que reducir el desperdicio también depende de nuestras decisiones como consumidores: planificar mejor las compras, ajustar las cantidades, aprovechar las sobras y conservar correctamente los alimentos son pequeños gestos que pueden marcar la diferencia.

Agua en cadena

Coincidiendo con el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, en Importaco queremos acercar esta realidad a nuestros equipos y recordar que este compromiso también forma parte de nuestro trabajo diario.

Por eso, cada decisión cuenta: manipular correctamente un producto, detectar una desviación a tiempo, optimizar un proceso, ajustar una línea o proponer una mejora contribuye a aprovechar mejor los recursos y a evitar pérdidas innecesarias.

Y ese compromiso no termina en nuestros centros de trabajo. También podemos trasladarlo a nuestros hogares, haciendo un uso más responsable de los alimentos que compramos y consumimos.

Prevenir el desperdicio es una responsabilidad compartida. En Importaco, trabajamos cada día para aprovechar mejor los recursos y avanzar hacia una forma de producir y consumir más responsable y sostenible.

 

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